Elegir pareja en nuestra sociedad

Nunca ha habido tanta libertad a la hora de elegir pareja en nuestro mundo occidental como hoy día y a la vez tantas rupturas y separaciones. Con la misma intensidad que se produce el inicio de la relación se presenta la ruptura al menor desencuentro.

Lo efímero, el usar y tirar predominan.

Las redes sociales, internet, las páginas de contactos ofrecen la ilusión de que las posibilidades de nuevas relaciones son infinitas. Las decepciones también son muchas.

En el pasado o en otras culturas las elecciones matrimoniales venían determinadas por factores externos y sin embargo en muchos casos eran parejas que aprendían a amarse y a veces se mantenían unidas hasta el final de sus días.

¿Es posible que el amor persista con el paso del tiempo?

Por supuesto que sí pero para ello Una pareja se constituye con el paso del tiempo, se va haciendo, no es algo dado al inicio. Existen factores personales y factores inconscientes que condicionan esta duración pero también hace falta cierto conocimiento de la dinámica conyugal.

Una relación evoluciona a lo largo del tiempo. No es igual la manera de amar en la juventud que en la edad madura. Por otra parte cada miembro de la pareja va cambiando y evolucionando a lo largo del tiempo y su pareja debe poder ir adaptándose a estos cambios inesperados que se producen.

 

Relaciones duraderas: como se consigue

Una relación duradera requiere que cada uno de sus miembros preserve su propia parte de soledad y el otro la respete.

Hay personas que me preguntan “¿Y entonces usted no piensa que en una pareja uno debe conocer absolutamente todo del otro?” o la expresión tan utilizada de “La media naranja” que implicaría una complementación absoluta.

Cada sujeto debe tener su propio espacio de intimidad, que variará de unas personas a otras, y su pareja debe ser capaz de respetarlo.

J. D. Nasio destaca algunas condiciones para que el amor pueda ser duradero, una es el buen entendimiento sexual.

Esto no quiere decir que si no se da la pareja se rompa, pero cierta sujeción sexual mantiene la unidad. Otra condición es que haya admiración hacia el cónyuge aunque el motivo de esta admiración sea nimio.

También habla de esos rituales que pueblan la vida en común, la compra de los sábados o el vino de los viernes. Por último habla de la alternancia de los roles en la pareja, que por ejemplo unas veces sea uno el que se muestra necesitado o debilitado y otras veces sea el otro.

 

Psicologa en Leon

Las crisis en las parejas y sus soluciones

La crisis es inherente a la pareja no existe pareja sin crisis pero lo importante es que se supere y estas crisis pueden ser una ocasión para el descubrimiento de aspectos nuevos que aporten solidez.

El sufrimiento va ligado al amor, forma parte de él.

Esto ocurre porque el ser amado a la vez que nos enriquece nos frustra. El ser amado ni puede, ni quiere, satisfacernos totalmente. No puede porque nadie puede satisfacer totalmente un deseo y no quiere porque entregarse absolutamente da miedo.

Cierto grado de frustración es necesario para el buen funcionamiento mental. El deseo nunca se satisface del todo, solo encontramos satisfacciones parciales y gracias a esta insatisfacción se mantiene vivo.

 

Terapia de pareja: cuándo es aconsejable

Hoy día son muchas las parejas que piden ayuda y acuden a nuestras consultas. Llegan porque se sienten incapaces de abordar las dificultades que les impiden continuar con la vida en común, pero a la vez el hecho de que busquen ayuda indica que persiste en ellos un deseo y una esperanza de poder seguir juntos.

En este deseo y en esta esperanza nos apoyamos para realizar nuestro trabajo.

Los motivos que desatan una crisis pueden ser muchos y muy diferentes: se ha producido una infidelidad, se ha roto la comunicación, la relación sexual no funciona, la ilusión y el entusiasmo que les llevó a unirse ya no existe… etc.

En definitiva se trata de personas que están sufriendo y no saben qué hacer para salir de ahí.

Con frecuencia ocurre que se atribuye al otro, o a las modalidades de la relación, la causa de insatisfacciones cuyo origen está en el propio sujeto.

Se escucha “La relación no marcha” pero lo que no marcha está dentro de uno mismo.

Si uno mismo no se conoce y se acepta medianamente, si no existe un mínimo de armonía interna, si el sujeto no es capaz de soportar estar en soledad o tolerar cierto nivel de frustración ¿cómo podrá comprender, acompañar y en definitiva amar a otro?

Por esto a veces los tratamientos de pareja derivan en tratamientos individuales que permitan trabajar aspectos propios de cada uno.

 

Psicología y terapia de pareja en León

La experiencia de una pareja que comenta sus dificultades ante un tercero puede ser sumamente clarificadora.

El terapeuta, con una posición neutral, empática y a la vez con cierta distancia les escuchará e intentará desvelar las razones inconscientes que están bloqueando la relación o las circunstancias que les separan.

Cuando una pareja acude por primera vez a nuestra consulta suele venir con un nivel de comunicación seriamente dañado y distorsionado. El terapeuta será una especie de cable reparador de esta conexión que no funciona.

Aunque sin duda existen generalidades, en definitiva, cada pareja es única y necesita una escucha específica, que pondrá en juego la plasticidad y la creatividad del terapeuta al que acudan.